Poema por el día de la madre

Querida mamá:

Yo no se escribir poemas, ni tampoco poesías

tan bellas y hermosas como tu lo hacías.

Pero lo que hoy escribo lo hago de corazón

por tu gran esfuerzo y mucho tesón.

El tiempo paso

y puedo decir “Hasta aquí me ayudo Dios”

El Señor tuvo que usar a alguien terrenal

que me brindara cuidados y mucho amor fraternal.

Nunca me sentí solo, tampoco desprotegido

Fue tuya la responsabilidad de criarme

y por el santo camino de Dios guiarme.

Fuiste tu la que mas tiempo me dedicó

por eso estas palabras, hoy te las dedico yo

Quiero decirte ¡gracias! por haberme guiado en el santo camino de Dios

en los días buenos y también en los malos.

A veces usaste la mano un poco dura

recuerdos que hoy en mi vida perduran.

Con la ayuda del Señor supiste encaminarme

le pedías la guía de cómo debías de criarme


Me pregunto:

¿Qué hubiera sido de mi sin tus sabios consejos?

seguro me encontraría de mi Salvador muy lejos.

Muchas veces tus reproches no eran lo que quería

es por eso que a veces yo no te entendía.

Pero hoy veo el fruto de la obediencia hacia mi

tu veías mas lejos de lo que podía ver yo.

Por mi poca edad y mi falta de experiencia

tu me aconsejabas con mucha paciencia.

Gracias por alegrarme mis noches y mis días

¡que paciencia!, y la que me tendrás todavía.

Porque se que me amarás hasta el fin de tus días

y al Señor le sigues pidiendo por mi vida.

Me enseñaste ¡tantas y hermosas cosas!

pero el temerle a Dios por sobre todas las cosas.

Lo que un día me enseñaste, en mi corazón he guardado

la semilla del evangelio, que en mi vida tu has sembrado.

 Y no desechare tan cierto tesoro que el Señor me ha dado.



MODIFICADO POR: Gabriel Pérez Isla


¿Qué significa ser un cristiano?

El cristianismo es la religión más grande a nivel mundial, con más de dos billones de adeptos. Pero la mayoría de estas personas no tiene una idea clara de lo que significa ser un verdadero cristiano. ¿Basta con creer en Jesucristo para ser un cristiano? ¿Acaso el cristianismo es una experiencia religiosa solamente emocional o una decisión momentánea?

¿Qué significa ser un verdadero cristiano según la Biblia? Muchas personas cristianas dicen haber tenido una experiencia religiosa y haber “aceptado a Jesús”. Sin embargo, sus vidas siguen siendo igual que antes de pasar por esa experiencia.

Entonces, ¿qué es un verdadero cristiano?

Cualquier persona que tome en serio sus convicciones debería preguntarse: “¿Qué es un verdadero cristiano?” ¿Qué diferencia a un cristiano de una persona común? ¿Quién o qué tiene la autoridad para responder estas preguntas? ¿Dónde deberíamos buscar una respuesta?

Sólo la Biblia puede responder estas preguntas. En Hechos 11:26 leemos que “a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”. En este pasaje, la palabra “cristiano” significa “seguidor de Cristo” y “discípulo” significa “alumno” o “aprendiz”, lo cual es información muy útil para nosotros. Un verdadero cristiano no es aquél que simplemente cree en Jesucristo. Un verdadero cristiano es un seguidor y aprendiz de Jesucristo. En otras palabras, ser cristiano implica esforzarnos por imitar el ejemplo de Cristo durante toda la vida.

Quien dice ser cristiano debería demostrarlo viviendo como Cristo vivió; es decir, haciendo lo que Él hizo y evitando lo que Él evitó. En definitiva, el cristianismo es un camino de vida. Un verdadero discípulo de Jesús es aquél que le sigue e intenta vivir según su ejemplo.

Ser cristiano es más profundo de lo que parece

Ser un verdadero cristiano es mucho más profundo de lo que parece. Si queremos seguir a Cristo, primero debemos estudiar su vida para saber qué hizo y cómo vivió. La enseñanza del apóstol Pablo para los cristianos es: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Corintios 11:2, énfasis añadido”). No basta con tener la experiencia emocional de “entregar nuestro corazón a Dios” o decir que somos “cristianos” para ser cristianos verdaderos; debemos vivir imitando el ejemplo de Jesús día tras día. En 1 Juan 2:6, el apóstol Juan nos explica más al respecto: “El que dice que permanece en él [en Jesucristo], debe andar como él anduvo”.

Pero ¿cómo vivió Cristo en la tierra? Los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento nos relatan lo que Cristo hizo durante su vida. Jesús dedicó su vida a servir a Dios y a los demás; siempre obedeció las leyes y mandamientos de Dios y sujetó su voluntad a la del Padre. Ser un verdadero cristiano implica un cambio radical en nuestras vidas—la Biblia lo llama “arrepentimiento”—que consiste en dejar de pensar y actuar como los seres humanos lo hacen normalmente.

Un cristiano se reviste del hombre nuevo

El apóstol Pablo nos enseña que, como aprendices de Jesucristo, es necesario que hagamos cambios en nuestra vida; “si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:21-24).

Esto implica que, cuando seguimos a Cristo y hacemos cambios para parecernos a Él, nuestra manera de pensar y vivir llegará a ser diferente a como era antes. Esta transformación es un proceso que dura toda la vida a través del cual seremos cada vez más como Jesucristo.

La enseñanza de Pablo a los cristianos de Roma nos da más detalles acerca de este proceso; en Romanos 13:14 el apóstol nos aconseja, como a seguidores de Cristo—o cristianos: “vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Aquí nuevamente vemos que el cristianismo es un camino de vida y no tan solo una experiencia emocional.

¿Qué más se necesita para ser un verdadero cristiano?

Pero ser un verdadero cristiano requiere de algo más. Para entregar nuestra vida a Cristo debemos arrepentirnos de nuestros pecados y someter nuestra voluntad a la de Dios. Como dice Pablo, primero debemos bautizarnos para que nuestros pecados sean perdonados y luego esforzarnos por no pecar más. “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4).

Y, en el libro de Gálatas, Pablo lo aclara más explicando que “todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27). Estar “revestidos de Cristo” es cambiar por completo nuestra manera de pensar y comenzar a vivir según la palabra de Dios (Mateo 4:4).

Además, Romanos 8:9-10 nos revela que, luego de ser bautizado, un cristiano necesita recibir el Espíritu Santo—el poder que le permitirá vencer hábitos y pensamientos pecaminosos. Pablo escribe: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”. Un verdadero cristiano es aquella persona que ha recibido el Espíritu Santo de Dios, por medio del cual Jesucristo puede vivir dentro de una persona.

El Espíritu de Dios es indispensable para la vida de un verdadero cristiano. Como explica el apóstol Pablo en los versículos 13-14 de Romanos 8, “si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (énfasis añadido).

Pero el solo hecho de tener el Espíritu Santo tampoco es suficiente. Un verdadero cristiano debe además dejarse guiar por el Espíritu para así poder “despojarse del viejo hombre”, “revestirse de Cristo” y convertirse en un hombre nuevo.

¿Qué es un verdadero cristiano?

Ser un verdadero cristiano es más que “creer en Jesucristo” o “aceptar a Cristo en nuestro corazón”. Un verdadero cristiano es un seguidor e imitador activo de Jesucristo que le ha entregado su vida, se ha bautizado y ha recibido el Espíritu Santo; es aquella persona que se esfuerza por “revestirse de Cristo”—por vivir como Jesucristo vivió en la tierra.

Un verdadero cristiano siempre está luchando contra el pecado y tratando de parecerse cada vez más a Cristo, tratado de ser “perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Este es un proceso que dura toda la vida, no una decisión o experiencia del momento. Y es un compromiso que será recompensado eternamente…

Encontrando consuelo en medio del sufrimiento》Por: SERGIO CANO

En medio del sufrimiento, lo que más necesitamos son hombros que nos consuelen y sostengan. Es una lástima que estos no aparecen tan a menudo como quisiéramos. Muchas personas creen que sufren primordialmente porque: algo malo les ha acontecido, como consecuencia acciones de otros, porque nacieron en un país o familia determinada, quizás porque sus padres hicieron esto o aquello, incluso porque tienen mala suerte. Al final, no logran comprender la razón de su angustia.

El sufrimiento puede tener muchas causas: enfermedad, muerte, escasez, angustia, abusos, asesinatos, traición, etc., podríamos seguir mencionando muchas más, hasta llegar a la inevitable conclusión: “hay mucho dolor en este mundo”. Toda la humanidad sufre, sin excepción.

Debemos reconocer que tenemos un entendimiento erróneo del sufrimiento, ya sea por lo enseñado por nuestros padres, lo que leemos en las redes sociales, o lo que mundo dicta en general. La Biblia es la verdad de Dios, por eso debemos enfocarnos en lo que enseña acerca del sufrir.

La Biblia y el sufrimiento

La Biblia, desde Génesis 3, muestra que vivimos en un mundo caído y corrompido por el pecado. Esto trajo dolor, sufrimiento, enfermedad, injusticia, vergüenza y culpa a todos los seres humanos, sin distinción. Esto es algo que muchos no quieren escuchar.

A raíz del pecado señalado en Génesis 3, Dios dijo que: el hombre sufriría al trabajar la tierra, tendría sudor en su frente (Gen 3:18), la mujer daría a luz con dolor (Gen 3:16), y ambos morirían (Gen 3:19). El dolor y el sufrimiento hacen su entrada al mundo, pues el pacto que Dios tenía con el hombre fue transgredido por este. Desde ese momento, Dios permite el sufrimiento en el mundo como la consecuencia del pecado y lo usa para mostrarnos quien es Él; para que creamos que existe y le busquemos.

El sufrimiento vino a causa del hombre, porque él se rebeló contra Dios. El consuelo perfecto que tenía con Dios, lo cambió por dolor al escoger ser su propio dios. Pocas veces escuchamos que las personas reconocen o saben esta verdad; es más frecuente en la gente cuestionar todo lo que sucede y culpar a otros por sus situaciones, las cuales no pueden arreglar por sí mismos. Mientras estemos en esta vida, el dolor será parte de nuestro día a día, no se acabará y estará hasta que el Señor decida regresar a juzgar al mundo.

Cristo, el siervo sufriente

Al comprender el origen del sufrimiento, no vemos a Dios como el malo y sanguinario que disfruta al vernos sufrir. Por supuesto que no lo es. Dios es todo poderoso, creador de los cielos y de la tierra, a quien todo le pertenece, es Su historia. Él es quien decreta el inicio y el fin: el hombre trajo su pecado, pero Dios trajo Su salvación.

Dios nos abre el camino de regreso a Él. Esto es por la fe en la obra de sufrimiento que pasó Su Hijo, Jesucristo; por Su vida y muerte en lugar de los pecadores. Esta nueva oportunidad no es para quitar el dolor, sino para aprender a vivir con gozo en el padecimiento, algo que necesitamos mientras habitemos en este mundo, porque el pecado aun mora en nosotros (Ro 7:21-24). Ahora tenemos el consuelo de Uno que, en la cruz sufrió en nuestro lugar.

La Biblia enseña que necesitamos ser humillados, pasar por distintas pruebas en esta vida, como dice el Salmos 119:71 “Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos”. La Palabra de Dios dirige nuestra mirada a Cristo para ser moldeados a Su imagen (Ro 8:29), y al final atravesar la prueba con gozo en medio del sufrimiento. Dios ha prometido que quien cree en Su Hijo, estará con Él eternamente. Este mundo no es el final.

Por fe, tenemos el consuelo que Dios, como buen Padre sabe lo que es mejor para Sus hijos, y para toda Su creación. Todo servirá para reconocer que Él es Dios soberano, quien controla nuestras vidas para Su gloria. Su Hijo sufrió siendo hombre, no estimó ser igual a Dios, no abrió su boca, se humilló, obedeció hasta la muerte, y muerte de Cruz (Fil 2:8). El Señor Jesucristo padeció siendo Dios y hombre para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Sus sufrimientos son la marca de los nuestros.

Cristo, el único consuelo y esperanza

Pero, no quedó allí: Cristo resucitó al tercer día y ha prometido resucitarnos con Él para vida eterna, (1 Co 6:14). Esta es nuestra esperanza, y en medio del sufrimiento en este mundo, es nuestro consuelo. Cristo se compadece de nosotros, porque fue atribulado como nosotros, Él nos comprende, (Heb 4:15), podemos acercarnos a Él (Heb 4:16).

Entonces, ¿cómo respondemos al sufrimiento de una forma que agrade al Señor, en humildad y obediencia como Jesús?  Diariamente, nos sometemos a Su Palabra. Mostramos fruto que refleje que hemos creído en Él, en nuestras palabras, acciones y relaciones. Proclamamos Su evangelio. Nos animamos unos a otros, pues es imposible vivir la vida cristiana solos, si lo intentamos este mundo nos comerá vivos.

Solo el evangelio, que es el poder de Dios para salvación, es lo único que verdaderamente puede transformar nuestra vida, y fortalecer nuestro corazón en medio de cualquier circunstancia que Él nos permita pasar. Al ver la Cruz podemos decir: ¡Gloria a Dios! En Su resurrección podemos exclamar: ¡Heme aquí, haz conmigo lo que Tú quieras, en Ti estoy seguro!

En medio del sufrimiento Cristo es nuestro sostén, nuestra roca fiel, nuestro salvador y reconciliador. En la Cruz tomó nuestro pecado, y en la resurrección nos dió esperanza.  Hagamos a Cristo todo para nosotros, no dependamos de nuestras circunstancias, sino solamente de Él. Sin importar el país que habitamos, la cultura que nos rodea, las experiencias del pasado, la familia que tengamos o hayamos tenido, vivamos de manera que agrade al Señor.

La exhortación, mis hermanos, es que hay una única esperanza, una verdadera respuesta para nuestro ser en medio de este mundo caído, de vidas vacías, tristes o solas: CRISTO JESÚS. Sólo por medio de lo que Él hizo en la Cruz y por Su resurrección, es que podremos realmente vivir con esperanza y consuelo en este mundo en medio del sufrimiento. Un día no habrá más lágrimas, sino solo gozo. Esperemos ese día con esperanza, porque vendrá.

Por: Sergio Cano

La suficiencia de Cristo》Por: Angie Ortiz

¿Es Cristo suficiente en mi vida? ¿Qué pasa si El no responde a mi oración más incesante? ¿Qué pasa si pierdo todo lo que he alcanzado en este mundo? trabajo, personas, relaciones, éxitos, ¿Seguiré creyendo que Cristo es todo lo que necesito?  

Me he hecho estas preguntas y me confrontan totalmente, ya que exhiben el verdadero tesoro de mi interior. Sin embargo, agradezco al Dios de toda Gracia que me susurra a través de Su Palabra para redireccionar mi corazón.

Desde que somos niños vivimos postergando nuestra plenitud y diciendo frases como: “quiero ser grande, para hacer lo que quiera”. Luego somos adolescentes y decimos “cuándo tenga 18 seré plenamente feliz” “cuando tenga mi carrera seré pleno” “cuando tenga un buen trabajo” “cuando tenga novia/o” “cuando me case” “cuando tenga hijos” “cuando mis hijos crezcan” y así, puedo continuar con la letanía. Pero, a medida que conquistamos cada una de éstas etapas nos encontramos con la triste realidad de que nada de esto nos sacia. ¿Y la plenitud para cuándo?

C.S. Lewis dije algo al respecto:

“Si nos encontramos con el deseo de que nada en este mundo nos puede satisfacer, la explicación más probable es que fuimos hechos para otro mundo.”

Partiendo de lo dicho por Lewis, creo que estamos buscando en el lugar equivocado, y debo confesar que yo formo parte de la lista de los potenciales “postergadores”. Por mucho tiempo creí que mi  plenitud estaba ligada a alcanzar cosas, lugares, éxitos, o personas. y me aferraba con vehemencia a esta idea, es por ello que en cada pérdida que me tocaba experimentar, mi mundo se desvanecía por completo.

Pero Dios, en su Gracia sanadora, me llevó a la luz de Su Palabra, para encontrarme con la Verdad. No fui creada para ser completa por el mundo, todo lo que hay dentro de él, en ocasiones puede ser bueno, pero también es perecedero. Fui creada para ser completa por el único que es Eterno e inmutable, que lo completa y lo llena todo, en todo. Cristo Jesús.

“Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano. De modo que ustedes también están completos mediante la unión con Cristo,…” Colosenses 2:9-10. NTV

Debemos dejar de postergar nuestra plenitud y empezar a disfrutar de la vida abundante que Cristo nos regala ¡hoy! Esa vida abundante no está sujeta a la abundancia material, económica, profesional, familiar o ministerial, sino a la certeza de la presencia de Cristo Jesús en nuestras vidas, aun en medio de la más grande necesidad. ¡No hay mayor plenitud que ésta!

Cristo es suficiente.

Por: ANGIE ORTIZ

Encuentra el artículo original en el blog de Angie Ortiz

9 Libros que todo cristiano debería leer》Por: JOSUÉ BARRIOS

Suelo recibir mensajes de personas preguntando qué libros les puedo recomendar. Por eso comparto aquí una breve lista de los libros que considero todo cristiano tiene que leer1).

Por supuesto, el único libro que sin duda debe leer todo creyente es la Palabra de Dios. Aún así, es excelente leer textos que nos edifiquen y enseñen más sobre lo que está en la Biblia.

Libros cristianos recomendados:

1. El progreso del peregrino, de John Bunyan – Esta alegoría escrita en el siglo XVII es considerada una obra clásica de la literatura. Aquí tienes una grandiosa descripción de la vida cristiana, en el viaje que Cristiano (el personaje principal) hace hasta la Ciudad Celestial. A pesar de que puede ser leída por niños y adultos debido a su lenguaje sencillo, hay bastante para reflexionar en cada página.

2. La santidad de Dios, de R. C. Sproul. Una exposición brillante directa a nuestros corazones y mentes, de la santidad de Dios y el pecado del hombre. Para muchos (me incluyo), es un clásico de la literatura cristiana contemporánea. Sin duda, uno de los mejores libros que he leído en mi vida hasta ahora.

3. La razón para Dios, de Timothy Keller. Escrito de forma apropiada para los tiempos que vivimos, responde a las objeciones más comunes contra el cristianismo, exponiendo al incrédulo las razones para dudar de esas objeciones, y a la vez presenta positivamente varias razones para la fe cristiana. Leer reseña completa.

4. Santidad, de J. C. Ryle. Este clásico ha sido usado por Dios para llamar a incontables creyentes a vivir vidas santas, entendiendo lo que realmente significa la santificación y cómo podemos progresar en ella. Aunque fue escrito hace siglo, se siente como hubiese sido escrito ayer y su lectura sigue siendo bastante sencilla.

5. Deseando a Dios, de John Piper. El libro cristiano que más ha moldeado mi cosmovisión. Su autor, de quien tal vez ya has escuchado, explica aquí la enseñanza bíblica de que Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él, y cómo esto afecta nuestras vidas. Uno de mis libros favoritos de uno de mis predicadores y escritores favoritos.

6. Radical, de David Platt. Su autor muestra bíblicamente que el cristianismo al que hemos llamado “radical” en nuestra cultura — el cristianismo que busca tomarse en serio el evangelio con sus implicaciones—, no es una clase especial de cristianismo. Es cristianismo ordinario. Este libro es confrontante y siempre que lo leo me impulsa a ser más genuino en la forma en que vivo. Leer reseña completa.

7. Todos somos teólogos, de R. C. Sproul. Aunque lo tengo en versión audiolibro, disfruto cada capítulo y no puedo dejar de recomendarlo a todo creyente. Aquí tienes a uno de los mejores maestros bíblicos de los últimos siglos exponiendo brevemente, de forma amena pero muy inteligente, las doctrinas básicas de la fe cristiana.

8. Cuando no deseo a Dios, de John Piper. No deseo a Dios tanto como debo y necesito hacerlo. Esa es la principal razón por la que este libro profundo pero práctico ha sido de tanta bendición para mí. Su autor nos ayuda a tener gozo en Cristo descansando en Su gracia, exponiendo verdades bíblicas que necesitamos conocer y siendo realista en cómo aplicarlas y recordarlas.

9. Cristianismo y liberalismo, de John Gresham Machen. Este clásico moderno es una defensa profética del verdadero cristianismo frente al liberalismo de principios del Siglo XX (el cual ha perdurado hasta hoy camuflado en miles de iglesia). Te conducirá a amar más la verdad y lo que el evangelio realmente significa.

POR: Josué Barrios, todos los derechos reservados.

Encuentra el artículo original en http://www.josuebarrios.com

¿Cómo buscar y encontrar buenos amigos? ¿donde es el lugar indicado? 》Por: Gabriel Pérez Isla

Cuando yo inicié la secundaria lo primero que pensé fue en la amistad. pero lamentablemente las cosas no salieron como yo esperaba…

Un adolescente lo primero que busca es encontrar amigos; porque si un adolescente no tiene amigos al inició de la secundaria lamentablemente va ser despreciado por todos sus compañeros…

Jóvenes que están leyendo éste artículo, quiero decir que no busquen amigos en el colegio porque de ellos nunca saldrá palabras como esta “SIRVAMOS AL SEÑOR”…

Un buen amigo es temeroso del Señor, un buen amigo te ayuda en los momentos más difíciles, un buen amigo siempre estará en las buenas y en las malas; aún en las malas…

Lo que trato de decir es que no llamemos a las personas del mundo amigos porque de ellos nunca saldrá de sus labios ” SE UN BUEN HIJO DE DÍOS, HUYE DE  LAS PASIONES JUVENILES; sino lo único que saldrá de sus labios es NO HAY DIOS.

Entonces ¿Cómo buscar y encontrar buenos amigos? ¿dónde es el lugar indicado?

El lugar indicado para buscar y encontrar buenos amigos no es en tu colegio ni en las redes sociales; es en tu iglesia.



SALMOS 14:1
Dice el necio en su corazón:
No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras
abominables;
No hay quien haga el bien.


AUTOR: GABRIEL PÉREZ ISLA

La mujer y la rosa

La mujer es como una rosa, delicada y fragante pero si le arrancas sus hermosos pétalos lo único que verás serán sus espinas.
Sus pétalos ignoraste; ya no la amas como antes sino la desprecias y buscas otras rosas con espinas.
Que le pasó a esa hermosa rosa ¿quien no la cuidó? ¿quien no la amó?.
Sus labios ignorastes; sus ojos no miraste, su corazón despreciastes.
La mujer es como una rosa pero si no la tratas con delicadez ella se marchitará y no volverás a encontrar una rosa tan hermosa como ella.

POR: GABRIEL PÉREZ ISLA

¿La salvación se pierde?

Hay muchos cristianos que creen que la Salvación se pierde por causa de su pecado o que
simplemente nunca fueron creyentes.
Para entender la Salvación hay que entender la doctrina de la salvación; que Dios es el que
escoge que el es que nos da vida para traernos hacia el.
Muchas personas piensan que al perder su comunión con Dios pierden su salvación así que hay
que ver nuestras vidas examinarnos cada día evaluar nuestras vidas y pedir perdón cuando
hemos pecado.
Y si realmente has sido salvo por Dios entonces no vas a perder la salvación porque Dios te va a sostener en tu Salvación.

POR: GABRIEL PÉREZ ISLA

¿Qué es el libre albedrío? 》Por: Gabriel Pérez isla

Cuando hablamos de ​libre albedrío ​debemos tener claro en que sentido lo estamos diciendo; por  ejemplo: si nosotros usamos el termino libre albedrío para decir que el hombre tiene la voluntad  de escoger a Dios, entonces la respuesta es no; el hombre no tiene la voluntad de escoger a Dios por causa de la caída. 
Ahora si nosotros nos referimos a que el hombre es un agente responsable de tomar sus propias  decisiones si es en ese sentido (libre albedrío) entonces la respuesta es si; el hombre tiene libre  albedrío porque el hombre no es un títeres es un ser humano que tiene voluntad propia de tomar  sus propias decisiones. 

Y si yo libremente tome la decisión de seguir a Cristo no fue obligado sino fue una decisión que  yo tome, pero Dios ya había hecho una regeneración previa en mi vida.

Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día  postrero.  
Juan 6:44 

Por: GABRIEL PÉREZ ISLA,

Escrito para Predicando el evangelio

Consejo al joven

Oye joven, sé prudente; apártate para Dios entrégate a el por completo;
toma hoy la decisión.
El mundo mucho te ofrece; se presenta en su esplendor pero al final del camino todo es desilusión.
La carne con sus pasiones provoca a la tentación si no la vences a tiempo,
te lleva a la perdición.
Es una trampa, no cedas; es lazo del tentador repréndelo en el momento,
si no, te espera el dolor.
Mira arriba, hacia el cielo; busca el rostro del Señor es el refugio seguro,
el lugar de bendición.
El es el Amigo fiel; conoce tu corazón
Es el que llena el vacío;
da plena satisfacción.
Sé sabio, sigue a la meta; haz tú como el corredor se sacrifica a sí mismo por tener el galardón.
Si así hacen los atletas que ejercitan con tesón, aprende el ejemplo, joven;
el cielo es de más valor.
Nunca, nunca menosprecies a tan grande salvación te aconsejo que la guardes con temor y con temblor.

AUTOR: SI ALGUIEN CONOCE AL AUTOR AVISEME POR FAVOR